Guía de buenas prácticas para la sostenibilidad ambiental de las instalaciones fotovoltaicas

Teresa Ribera, Ministra para la Transición Ecológica, y Jorge Barredo, Presidente de UNEF, en la presentación de la guía de buenas prácticas para la sostenibilidad de las instalaciones fotovoltaicasUNEF (Unión Española Fotovoltaica) ha publicado documento que puede servir como guía de buenas prácticas para la sostenibilidad ambiental de las instalaciones fotovoltaicas.

El documento, titulado “Recomendaciones de mejores prácticas para la sostenibilidad ambiental de las instalaciones fotovoltaicas” presenta una serie de recomendaciones y compromisos agrupados en tres ejes: impacto de la instalación, impacto local e impacto global.

Las medidas incluidas dentro de esta guía de buenas prácticas para la sostenibilidad de las instalaciones fotovoltaicas están dirigidas a reducir el impacto ambiental y a revertirlo en actuaciones positivas para el medioambiente, cuidando también la biodiversidad, para que en la práctica las instalaciones fotovoltaicas se transformen en reservas integrales de fauna.

En concreto, se incluyen dentro de esta guía de buenas prácticas para la sostenibilidad ambiental de las instalaciones fotovoltaicas, publicado por la UNEF, las siguientes recomendaciones:

1. Mejorar la integración de las especies locales y proteger su hábitat natural. UNEF destaca la importancia de llevar a cabo medidas que protejan la biodiversidad en los entornos donde se realicen estas instalaciones, con especial incidencia en la protección de las especies locales. algunas de ellas son instalación de nidales, charcas y lagunas para anfibios abastecidos con bombeos FV, reubicación de majanos, hoteles de insectos, medidas de fomento del recurso trófico, etc. Además, se recomienda el vallado de las instalaciones, que deberá ser de tipo cinegético con un paso inferior, para evitar la fragmentación de los hábitats naturales de las especies locales, y el uso de plantas que favorezcan a los insectos polinizadores, contribuyendo a la conservación de las poblaciones de abejas.

2. Mejorar la calidad ecológica del suelo. Esto se conseguirá si respetamos la formación natural de la capa vegetal, lo cual se puede hacer vigilando que se cumplan las prohibiciones de uso de herbicidas. Medidas que pueden ayudar a respetar esta capa vegetal son no remover el suelo fértil y, en caso de que sea necesario, seguir los criterios y procedimientos precisos para restaurar esta cubierta vegetal y los procesos ecológicos del terreno.

3. Fomentar la compatibilidad con usos ganaderos. Para evitar el desplazamiento de actividades ganaderas que se realicen en las zonas donde se construyan las instalaciones, se impulsará el uso del terreno de la instalación (una vez construida) para pasto, en el caso de que sea viable teniendo en cuenta la cercanía de dichas actividades ganaderas.

4. Fomentar la coordinación y el trabajo común entre desarrolladores. En aquellas zonas con desarrollos fotovoltaicos próximos, se fomentará la colaboración entre promotores para garantizar el análisis global del entorno y el estudio de la biodiversidad, basado en un enfoque holístico. De esta forma, solo será necesario un único análisis para estudiar los impactos acumulativos y sinérgicos de las instalaciones, logrando una mayor eficacia y eficiencia en el tratamiento y enfoque de los aspectos ambientales más relevantes, como es el caso de la avifauna y del paisaje.

5. Reducir el impacto visual de forma natural. Si fruto de los estudios ambientales se identifica la necesidad de mitigar le impacto visual, se emplearán elementos naturales como las islas arbustivas.

6. Contratar personal local para favorecer la integración laboral y comprar a proveedores locales. Para reducir la huella de carbono, contribuir al desarrollo rural y a la lucha contra la despoblación, se contratará personal local y se priorizará la contratación de bienes y servicios en función a la distancia con respecto a la planta. Siempre que se reunan las condiciones técnicas exigibles y condiciones similares de calidad precio, se contará con suministradores locales. Adicionalmente, se favorecerá también la integración de colectivos con dificultades de inserción laboral, como son las personas con discapacidad.

7. Reducir el uso de agua y mejorar las condiciones hidrológicas del terreno. Se emplearán las tecnologías y técnicas más eficientes para reducir el consumo de agua para limpieza de paneles, priorizando el uso de agua reciclada sin productos químicos que afecten la calidad ecológica del terreno. Asimismo, se respetarán los cursos de agua existentes prestando especial atención a las zonas de Dominio Público Hidráulico y, si son necesarios drenajes, se realizarán con el menor impacto posible y priorizando el uso de materiales naturales.

8. Reducir el uso de hormigón para minimizar el impacto sobre el terreno y la afección del suelo fértil. Se reducirá el hormigón usado para las cimentaciones y, siempre que sea viable técnicamente, se priorizará el hincado directo de las vallas y de las estructuras. Al mismo tiempo, se reducirá la huella de carbono de la construcción de la instalación, al ser el proceso de producción del hormigón intensivo en CO₂.

9. Fomentar una I+D con impacto ambiental positivo. El fomento de medidas de I+D maximizará la sostenibilidad ambiental de las instalaciones, priorizando la minimización de uso de agua con técnicas de limpieza sin agua y la reducción del uso de suelo, aumentando la energía generada por hectárea. Desde el sector se comprometen a trabajar con universidades y centros científicos para impulsar experiencias y proyectos de investigación que mejoren la integración ambiental de las instalaciones.

10. Restablecer el estado original del terreno y contribuir a la economía circular. Existe el compromiso de establecer y cumplir planes de desmantelamiento de las instalaciones que incluyan el restablecimiento del estado original del terreno una vez finalice la vida útil. Para ello se reciclarán los materiales empleados durante la construcción y la operación y mantenimiento reduciendo al máximo los residuos generados y contribuyendo a la economía circular.

Otras medidas que ha incluido UNEF dentro de esta guía de buenas prácticas para la sostenibilidad ambiental de las instalaciones fotovoltaicas son impulsar el concepto de parque cero emisiones, compensar la huella de carbono del sector y colaborar con la protección de la biodiversidad.guia-buenas-practicas-UNEF

Esta guía de buenas prácticas para la sostenibilidad ambiental de las instalaciones fotovoltaicas fue presentada por el presidente de UNEF, Jorge Barredo, en un encuentro celebrado la semana pasada con Teresa Ribera, Ministra para la Transición Ecológica. Según Ribera, “En un contexto de alta penetración de energías renovables en nuestro mix energético, resulta fundamental que el sector compatibilice la implantación de estas tecnologías en el territorio con la protección de la biodiversidad que, según la evidencia científica, se enfrenta a una grave crisis de pérdida de recursos, también en España. Contar con códigos de mejores prácticas actualizados es un buen punto de partida para garantizar la sostenibilidad de las nuevas instalaciones“.

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